Si vive usted en Argentina, haga usted la siguente prueba:
Ingrese a muy temprana edad en un cuerpo de bomberos, rescatistas o cosa por el estilo, y salve de una muerte segura a 1.572 personas. Acto seguido hágase atleta profesional, y supere todos los récords en disciplinas varias. Lograda esa meta, ingrese en la milicia y conquiste veintisiete países. Sin pausa, pida la baja y dedíquese a la política, llegando a la presidencia de la Nación, siendo reelecto al menos dos veces, y durante todos esos mandatos obtenga éxitos apabullantes, reflotando la economía, garantizando la seguridad de los habitantes del suelo argentino y llevando al país al primer mundo, e incluso haciendo que los E.E.U.U. parezcan una triste caquita por comparación. En sus ratos libres dedique dos años a la música y en ese lapso componga seis sinfonías que hagan que el repertorio de Beethoven parezca digno de un triste principiante. No se demore, porque además debe escribir una docena de libros que arrasen con los Nobel de literatura. Retirado ya de política, música y literatura, hágase actor y obtenga al menos cinco premios Oscar por otras tantas interpretaciones. Por último, aburrido de la farándula, hágase físico y revele las claves de la creación del Universo que por el momento todavía provocan dolores de cabeza al gran Stephen Hawking.
Habiendo hecho todo eso, desplómese sobre el primer asiento que encuentre, jadeante y necesitando recobrar fuerzas. En ese momento se oyen aplausos y vítores, y hasta la voz de alguien que reclama urgentemente un médico que atienda a una persona que se desmayó de la emoción. En el momento en que Ud. alza la cabeza para agradecer al público, ¿qué descubre? Pues que a usted ni bola que le están dando, todas esas reacciones han sido provocadas porque alguién ha hecho mención, no importa en qué contexto, al difunto Ernesto Che Guevara.
Y es que en este bendito país, parece que al único que se considera digno de atención, el único que ha hecho algo meritorio, es el Che. Si se hace una película sobre la vida de un argentino célebre, será sin duda sobre el Che. Si se escribe un libro, el tema del mismo será el Che... ¡¡¡ME TIENEN LAS PELOTAS LLENAS CON EL CHE!!! Y la verdad, ¿cuál es el gran mérito del querido Che, salvo haber alcanzado la fama por cualquier cosa que no sea una supuesta homosexualidad? Porque encima, eso: la única posibilidad de que alguien se fije en usted es que, tras morir luego de esa variopinta trayectoria que describíamos al principio, a alguien se le ocurra que usted tenía inclinaciones homosexuales. Recién entonces alguien se dignará hacer comentarios sobre usted, que nada tendrán que ver, ciertamente, con las 1.572 personas rescatadas, ni con sus múltiples récords deportivos, ni con los veintisiete países conquistados, ni con las seis impresionantes sinfonías compuestas, ni con sus multilaureados libros escritos e interpretaciones fílmicas. No: todo lo que querrán comentar será su homosexualidad, y a lo sumo cómo la misma se refleja en su obra
Milagrosamente, al Che nadie le exige la presentación del carnet de homosexualidad comprobada o sospechada para contarlo en la pléyade de celebridades, aunque hay que decir que, en realidad, ma qué pléyade ni qué pléyade, bien solo está el pobre en la supuesta constelación de famosos. Reina sin competencia en las alturas. Se sabe quién es él: el único argentino que al parecer ha existido y existirá por siempre jamás. Alguien habló de un tal San Martín... Pero eso más bien parece cosa del Vaticano que de Argentina, ¿no? También hablan de un cierto Belgrano, pero ni idea de quién habrá sido; suponemos que el fundador del barrio que lleva su nombre. En cuanto a Marco Denevi, Julio Cortázar, Alberto Ginastera, Florentino Ameghino, René Favaloro y Tita Merello... menos todavía. Bah, bueno, la última de las mentadas tiene un complejo cinematográfico que lleva su nombre, así que posiblemente sea la dueña. Y también hay un museo que se llama Florentino Ameghino... Y que seguramente, está dedicado al Che, ¿a qué otra persona o cosa podría estar dedicado?...
Y hablando de museos, dentro de unos meses espero pasar unas vacaciones en la localidad cordobesa de Alta Gracia, que tiene unos paisajes espectaculares. También hay un museo que, creo se llama Casa del Virrey. Y ¡ay!, también otro, el Museo Casa del Che, o algo así. Llevo varios años yendo allá, puesto que ahí vive mi nunca bien ponderada madre; ¿Y cuál es la eterna pregunta que todo el mundo me hace al volver?; ¿Visitaste la Casa del Che?... ¡¡¡Pero la puta que los parió a todos!!! ¡¡¡NO!!! ¡¡¡NO HE IDO, NO VOY, NO IRÉ!!! ¡¡¡NO!!! ¡¡¡NEIN!!! ¡¡¡NIET!!! ¡¡¡BASTA CON EL CHE!!

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